Cerveza Con Hielo En Tailandia
Mira, si alguna vez aterrizas en Bangkok con ese calor pegajoso que te hace sudar hasta el alma, te vas a encontrar con una escena que al principio te deja loco: los tailandeses bebiendo cerveza… ¡con hielo! Sí, sí, como lo oyes. Aquí en España estamos acostumbrados a pedirla “bien fría” y punto, que si te la sirven tibia en el bar montas un drama. Pero en Tailandia, colega, la cosa va diferente, y cuando lo pillas, hasta le ves la gracia.
Imagínate: estás en un mercadillo nocturno de Chiang Mai, con el olor a pad thai recién hecho flotando en el aire, los tuk-tuks zumbando por ahí y un tío con un carrito vendiendo mango sticky rice que te hace salivar. Hace 35 grados a las nueve de la noche, la humedad te tiene empapado como si hubieras corrido la San Silvestre, y pides una Chang –la birra tailandesa clásica, 6,4% de alcohol, que pega como un elefante–. Te la traen en un vaso lleno de cubitos de hielo como si fuera un gin-tonic mal entendido. “¿Esto qué es, una broma?” piensas. Pero no, es la movida local, y tiene su aquel.
La cosa viene de la costumbre tailandesa de no complicarse la vida. Aquí no hay neveras de alta tecnología en cada esquina, y menos en los puestecillos callejeros de Isaan o en las playas de Krabi. La cerveza suele estar templada, porque el calor es implacable y los cacharros para enfriarla no siempre dan abasto. Así que, ¿qué hacen los genios estos? Le meten hielo y santas pascuas. Según un estudio que leí por ahí –sí, hasta datos serios te traigo, pero tranqui, que no te doy la chapa–, el 70% de los tailandeses la pide así cuando sale a tomar algo. Y no es solo por enfriarla: también porque el hielo diluye un poco el alcohol y te deja seguir la juerga sin caerte redondo después de tres tragos.
Además, está el rollo social. En Tailandia no vas de lobo solitario con tu botellín. Te sientas con los colegas en una mesa de plástico cutre pero con encanto, en plan terraza improvisada al lado de un 7-Eleven, y pides una botella grande de Leo o de Singha para compartir. La sirven con un cubo de hielo –de esos que parecen sacados de una peli de los 80– y todos van echando cubitos a sus vasos mientras charlan de la vida, se ríen y pican unos cacahuetes fritos con chili que te queman la lengua. Es como un ritual, un “venga, a pasarlo bien sin prisas”.
Y ojo, que no es solo una cosa de pobres o de postureo hipster. Hasta en los bares más pijos de Sukhumvit, en Bangkok, donde las luces de neón te ciegan y las copas valen lo que un menú del día en Madrid, te encuentras a tíos con camisas de diseño echándole hielo a su birra artesanal como si nada. Es Tailandia, amigo, aquí todo vale mientras te refresque el gaznate.
Eso sí, a mí, que soy de Madrid y me gusta el cerveza-caña bien tirada, al principio me chirrió. “¿Hielo en la birra? Esto es sacrilegio”, pensaba mientras miraba los cubitos flotando en mi vaso como iceberg en el Titanic. Pero luego le das un trago, sientes cómo baja fresquita por la garganta y te olvidas de los prejuicios. Con el calorazo que hace, y después de zamparte un plato de som tam –esa ensalada picante que te hace llorar de gusto–, la cerveza con hielo es como un abrazo del aire acondicionado en forma líquida.
Dato curioso que me contaron unos guiris en Phuket: parece que esta movida del hielo viene también de la influencia china, que lleva siglos en Tailandia. Los chinos ya metían hielo a sus bebidas en el trópico, y los tailandeses, que son de adaptar todo a su estilo, lo pillaron y lo hicieron suyo. Ahora es tan típico como los monjes con túnicas naranjas recogiendo limosna al amanecer o los elefantes paseando turistas en Ayutthaya.
Así que nada, cuando vayas a Tailandia, no te hagas el estrecho. Pide tu Chang o tu Leo con hielo, siéntate en un taburete de plástico rojo en cualquier esquina de Silom o Pai, y disfruta del invento. Eso sí, si te pasas echándole cubitos y te queda aguachirri, no me eches la culpa. Aquí cada uno se la juega a su manera. ¡Salud, o como dicen ellos, “chok dee”!