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Oye, ¿sabías que Bangkok no se llama Bangkok de verdad? Bueno, sí, pero no. Si te plantas en Tailandia y le preguntas a un tailandés cómo se dice la capital, te va a soltar un trabalenguas que parece sacado de un karaoke después de demasiadas cervezas Chang. Agárrate: el nombre oficial es Krung Thep Mahanakhon Amon Rattanakosin Mahinthara Ayuthaya Mahadilok Phop Noppharat Ratchathani Burirom Udomratchaniwet Mahasathan Amon Piman Awatan Sathit Sakkathattiya Witsanukam Prasit. ¿Qué? Sí, colega, eso es una sola palabra en tailandés, aunque nosotros lo escribimos con espacios para no marearnos. Es el nombre ceremonial completo, y si lo traducimos al español con un poco de gracia, sería algo así: “La ciudad de los ángeles, gran ciudad, residencia del Buda Esmeralda, inexpugnable fortaleza de Ayutthaya, reino magnífico y lleno de joyas, capital espléndida con palacios divinos y un montón de títulos chulos más”. Ahí es nada.

Pero vamos al lío, que esto no es una clase de historia. Los tailandeses, que son más prácticos que nosotros buscando atajos en el GPS, lo llaman simplemente Krung Thep, o sea, “Ciudad de los Ángeles”. ¿Y Bangkok? Eso es cosa de los guiris, como nosotros, que llegamos hace siglos y dijimos “bah, este nombre mola más”. Algunos dicen que viene de “Ban Kok”, algo así como “pueblo de los olivos silvestres”, porque antes de que esto fuera una locura de rascacielos y puestos de mango sticky rice, era un villorrio rodeado de árboles y canales. Otros dicen que no, que es una mezcla de palabras tailandesas antiguas que significan “isla grande”. Sea como sea, Bangkok se quedó en el mapa y Krung Thep en las postales finas.

Y hablando de sabor tailandés, imagínate paseando por ahí: el calor pegajoso te abraza como un colega borracho, los vendedores te gritan “¡Khao pad, khao pad!” ofreciéndote arroz frito con piña, y de fondo oyes el claxon de un tuk-tuk esquivando motos como si fuera un videojuego. Luego te metes en un templo, como el Wat Pho, donde el Buda reclinado te mira con esa calma que tú nunca tendrás después de regatear en el mercado de Chatuchak. Y todo eso pasa en esta ciudad que, oficialmente, tiene el nombre más largo del mundo según el Guinness —sí, 168 letras en tailandés, que sigue siendo récord—. Intenta aprendértelo para fardar en el próximo viaje, pero cuidado, que igual te piden que lo cantes con ritmo de luk thung, la música country tailandesa que suena a fiesta en un arrozal.

Lo curioso es que los tailandeses no se rayan con esto. Para ellos, Krung Thep es su casa, punto. No andan recitando el nombre entero mientras se comen un som tam picante en un puesto callejero o se suben a un barco en el río Chao Phraya para esquivar el tráfico infernal. Nosotros, en cambio, flipamos con estas cosas porque, admitámoslo, en España nos encanta un buen cotilleo histórico. Así que la próxima vez que estés en Bangkok —perdón, Krung Thep—, pídete un té helado thai, mira el caos de barcas en el río y suelta el dato en plan casual: “Oye, ¿sabías que esto tiene más nombres que primos en una boda andaluza?”. Te mirarán raro, pero molará.