Las bolas de fuego del Naga: el misterio del Mekong que vuelve este octubre
Cada año, la noche que termina la cuaresma budista, del río Mekong salen bolas de luz que nadie ha sabido explicar del todo. Qué son, qué dicen los científicos y cómo verlas.
Hay pocas cosas en Tailandia que generen tanto debate como lo que pasa una noche al año a orillas del Mekong, en la provincia de Nong Khai. Al caer la tarde, decenas de miles de personas se sientan frente al río a esperar. Y en algún momento, de las aguas empiezan a salir unas bolas de luz rojiza que suben en silencio, a veces muy alto, y desaparecen. Ni humo, ni ruido, ni explicación definitiva.
Son las bolas de fuego del Naga, las bang fai phaya nak (บั้งไฟพญานาค), y este año, si las cuentas del calendario lunar no fallan, la noche señalada es el 26 de octubre.
La explicación de la fe
Para la mayoría de la gente que va a verlas, no hay misterio: las lanza el Naga, la serpiente mítica que vive en el Mekong y protege a quienes viven en sus orillas. Ya te hablé del Naga y su simbología, y aquí lo tienes en su versión más espectacular.
La fecha no es casual. Las bolas aparecen la noche de Ok Phansa (ออกพรรษา), el final de la cuaresma budista, con la luna llena del undécimo mes lunar. Según la tradición, ese día Buda regresó a la tierra después de pasar la cuaresma en el cielo predicando a su madre, y los nagas lanzan sus bolas de fuego para celebrarlo.
La explicación de la ciencia
Aquí es donde empieza la discusión. La hipótesis más repetida es la del gas: la materia orgánica en descomposición del fondo del río produciría metano y fosfina que, al llegar a la superficie en las condiciones adecuadas, se inflamarían. El problema es que nadie ha conseguido reproducirlo ni explicar por qué ocurre justo esa noche y no otra.
En 2002, un programa de la televisión tailandesa iTV emitió imágenes que, según decían, mostraban a soldados laosianos disparando balas trazadoras al aire desde la otra orilla. Aquello montó un escándalo enorme. Muchos vecinos de Nong Khai se lo tomaron como un insulto y hubo protestas. La teoría tampoco convence a todo el mundo: las bolas, dicen, salen del agua, no de la orilla.
Ese mismo año se estrenó la película Mekhong Full Moon Party (15 Kham Duean 11), una comedia que juega precisamente con la pregunta de quién está detrás de las bolas. Si quieres entender el fenómeno antes de ir, es una buena forma de empezar.
¿Mi opinión? Lo más interesante no es lo que sale del río, sino lo que pasa en la orilla: familias enteras esperando horas, con sus esterillas y su arroz pegajoso, y el grito colectivo cuando aparece la primera bola. Eso es lo que hace especial esta noche, creas en lo que creas.
Cómo verlas
- Dónde: el sitio más famoso es el distrito de Phon Phisai, en Nong Khai, aunque también se ven en otros puntos del río como Rattanawapi o Sangkhom.
- Cuándo: la noche de Ok Phansa, aunque a veces aparecen alguna noche antes o después. Las bolas suelen verse a partir del atardecer y durante unas horas.
- Alojamiento: reserva con mucha antelación. Los hoteles de Nong Khai se llenan semanas antes, y mucha gente se aloja en Udon Thani, a una hora en coche.
- Paciencia: hay años en los que se ven decenas de bolas y otros en los que casi ninguna. Lleva algo para sentarte, agua y repelente de mosquitos.
Confirma la fecha antes de ir. Ok Phansa se rige por el calendario lunar y algunas webs publican fechas distintas. La provincia de Nong Khai y la Autoridad de Turismo de Tailandia anuncian el programa oficial de las celebraciones cada año.
Si te sobra una noche
Esa misma semana, río abajo, en Nakhon Phanom, se celebra el Lai Ruea Fai: barcas iluminadas con miles de luces que desfilan por el Mekong. Es otra forma de celebrar el final de la cuaresma, y se puede combinar perfectamente con las bolas del Naga en un mismo viaje por Isaan.
Al final, lo bonito de las bolas de fuego no es resolver el misterio. Es entender por qué, en pleno siglo XXI, decenas de miles de personas siguen yendo cada año a la orilla de un río a esperar a una serpiente gigante. Y que, cuando aparece la primera luz, nadie se acuerda de la ciencia.